
Yo siempre pienso en todas las razones y los porqués de haber nacido donde nací. Cuáles fueron todos aquellos elementos que me hicieron nacer en ese país, y aquellos elementos que me hicieron nacer dentro de esta familia que me tocó tener, y que crecierá rodeado de la gente que vivió junto a mí.
En otras palabras tanto mi nacimiento como el tuyo y el de nuestros hijos fue un momento de una importancia abrumadora para nosotros que sólo fue posible gracias a la gracia divina de Dios. Nosotros no pudimos elegir, ni votar en que país nacer, que familia tener, que color de ojos o de piel, Dios y nuestros padres escogieron eso por nosotros.
¡ De repente, ya existíamos ! Todas estas decisiones fuerton tomadas en nuestra ausencia. Incluso durante mi niñez, yo no tenía la menor idea que la vida podría ser distinta. Simplemente formaba parte de una gran cadena cuyos eslabones eran mis padres, mis abuelos y mi hermana. Todo lo que yo tenía, todo lo que sabía, todo lo que estaba a mi disposición era lo que mis padres, hermana y el resto de mi familia me podían ofrecer.
Siempre considero la importancia de esta cadena y de esos eslabones, los mensajes y expectativas que se transmitían de eslabón en eslabón, a lo largo de generaciones en nuestra familia. Esta cadena selló una gran parte de mi destino. Puede ser que yo haya adoptado inicialmente un concepto de mí mismo que reflejaba las condiciones de mi entorno. Cuando era niño no tenía el más mínimo poder de decisión sobre los eslabones en mi cadena de vida, al menos hasta que comenzé a tener razón y aprendí a tomar decisiones por mi mismo.
De alguna manera siempre añoramos ser niños, añoramos probablemente el regresar a nuestra tierra, añoramos que no teníamos grandes responsabilidades y que eran otros los que decidían por nosotros, pero Dios también nos otorgó ese privilegio humano, el hecho de poder decidir por nosotros mismos una vez somos adultos.
Es de vital importancia que entendamos que ahora que vivimos SIENDO ADULTOS somos un participante activo en la cadena de nuestra vida. Somos el jugador principal del drama y la historia de nuestras vidas porque, al igual que los demás, nosotros interiorizamos nuestras experiencias de tal manera que alteran el concepto de nosotros mismos, ya sean para bien o para mal. Y ese es nuestro privilegio humano, elegir entre el bien y el mal, entre ser felices ó no, entre ser buenos padres ó no, etc.
Dejamos de ser niños y ahora somos adultos, somos nosotros ahora a los que nos toca tomar las decisiones por nuestros hijos, al menos mientras ellos aprendan a tomar decisiones por sí solos, y sí, yo sé que es de alguna manera agotador, pero esa es una bella manera de por lo menos devolverle al mundo un poquito de lo que ya recibimos de nuestros padres, esa es la belleza de vivir siendo humanos.
No comments:
Post a Comment